14 de
febrero Aniversario de la fundación de
Exsultábit cor meum in salutári tuo, cantábo Dómino, qui bona tríbuit mihi.
Alegra mi corazón con tu auxilio y
cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.
Oración
Colecta
Oh Dios, tú que
has preparado en el Corazón de
Lectura del libro de los Proverbios
8, 22-31
Esto dice la Sabiduría de Dios: El Señor me estableció al principio de sus
tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui
formada, antes de comenzar la tierra.
Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas.
Todavía no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada.
No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe.
Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la
faz del Abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes
abismales. Cuando ponía un límite al mar y las aguas no traspasaban sus
mandatos; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él,
como aprendiz, yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su
presencia: jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los
hombres.
Salmo
responsorial
44,11-12.14-15.16-17
R/.
Audi, filia, et vide, et inclina aurem
tuam.
R/. Escucha, hija, mira: inclina el oído.
Escucha, hija, mira: inclina el oído, / olvida tu pueblo y la casa paterna;
/prendado está el rey de tu belleza; / póstrate ante él, que él es tu señor.
R/.
Audi, filia, et vide, et inclina aurem
tuam.
Ya entra la princesa bellísima, /vestida de perlas y brocado; / la llevan ante
el rey, con séquito de vírgenes; / la siguen sus compañeras.
R/.
Audi, filia, et vide, et inclina aurem
tuam.
Las traen entre alegría y algazara, / van entrando en el palacio real. / «A
cambio de tus padres tendrás hijos, / que nombrarás príncipes por toda la
tierra.»
R/.
Audi, fília, et vide, et
inclina aurem tuam.
Lectura de la carta de San Pablo a los
Gálatas
4, 4-7
Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios. a su Hijo, nacido de una
mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que
recibiéramos
Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo que
clama: ¡Abba! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo,
eres también heredero por voluntad de Dios
Aleluya
Lc 2,19
Allelúia. Beáta Virgo María, quae conservábat verbum Dei, cónferens in corde suo. Allelúia.
Aleluya. Dichosa es
Lectura del santo Evangelio según s.
Lucas
2, 41-52
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre, y
cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que
lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una
jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no
encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo
encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y
haciéndoles preguntas: todos los que le oían, quedaban asombrados de su talento
y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has
tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados. Él les contestó:
¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y
siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús
iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.
Acoge,
Señor, la ofrenda y las súplicas que te presentamos en la conmemoración de
María, la Madre de Dios; haz que sean agradables a tus ojos y atraigan sobre el
pueblo el auxilio de tu protección. Por Jesucristo nuestro Señor.
Prefacio
I de Santa María
V/.
El Señor esté con vosotros.
R/.
Y con tu espíritu.
V/.
Levantemos el corazón.
R/.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la veneración de santa María,
siempre virgen. Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu
Santo, y, sin perderla gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz
eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu
gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando
humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo ...
María conservábat ómnia verba haec, cónferens in corde suo.
María
conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Como
partícipes de la redención eterna, te rogamos, Señor, que al celebrarla memoria
de la Madre de tu Hijo nos gocemos en la abundancia de tu gracia y sintamos el
aumento continuo de